Investigación: Sufragio Femenino

De temidas a utilizadas

Evolución del sufragismo femenino

 

Sufragistas: Fotografía tomada de portal El país/ Mujeres

 

Por: Rubí Aguilar

 

Han pasado 100 años desde que el Parlamento Británico dejó votar por primera vez a las mujeres en 1918.

Inglaterra fue uno de los países con más fuerza en el inicio de esta lucha. En 1903 las sufragistas -o suffragists, un grupo poderoso y socialmente visto como pacífico que para 1914 ya sumaba 53.000 miembros- protestaban su desacuerdo con que el mundo de la política estuviera reservado para los hombres y exigían el derecho al voto femenino. No se les tomaba mucho en cuenta ya que, por otro, lado estaban las suffragettes que se inclinaban por métodos de choque o de corte más enérgico y populista, hacían manifestaciones, organizaban protestas y huelgas de hambre, lo que era mal visto ya que se trataba de damas.

Años más tarde, en 1918, se les concedió el deseo, pero con la condición de que era sólo para las mujeres mayores de 30 años. Ya en 1928 se reconoció que las mujeres mayores de edad pudieran elegir a sus gobernantes con libertad.

Era 1900, las mujeres no tenían consideraciones para asuntos políticos, intelectuales o académicos; en particular, eran calificadas inferiores a los hombres.

Pero el inicio de la lucha por los derechos políticos de la mujer no se sujeta a esa fecha. Se inició en Francia, durante la revolución de 1789. Olimpia de Gouges, fue autora de la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana. En el documento reclama para las mujeres los mismos derechos políticos que disfrutaban los hombres… no tuvo éxito, murió en la guillotina.

Algunos pensadores, filósofos e intelectuales, dejaban clara esta circunstancia de superioridad del hombre; por ejemplo Schopenhauer, “Sólo el aspecto de la mujer revela que no está destinada ni a los grandes trabajos de la inteligencia ni a los grandes trabajos materiales”. También lo hizo Moliére; “La mujer no necesita escritorio, tinta, papel ni plumas. Entre gente de buenas costumbres el único que debe escribir en la casa es el marido”.

 

Imagen tomada de: Info base/ An american histori

 

O esta frase de Ortega y Gasset “El fuerte de la mujer no es saber sino sentir. Saber las cosas es tener conceptos y definiciones, y esto es obra del varón”. El mismo Jean Jacques Rousseau afirmó “A las niñas no les gusta aprender a leer y escribir y, sin embargo, siempre están dispuestas para aprender a coser”.

El sufragio femenino representó para los hombres un rompimiento del orden social establecido en los roles de género. Y, tan

grande fue el miedo de que se lograra que se le tenía como una amenaza a los valores familiares. Entonces empezó una ola de propaganda en contra de las sufragistas en donde se les veía retratadas en caricaturas satíricas ridiculizando y humillando a los hombres obligándolos a hacer labores que a “ellas les pertenecían” como cuidar a los hijos.

En América del Sur, el primer país en lograr el voto para la mujer fue Uruguay en 1917 (universal y obligatorio) aunque no fue sino hasta 1927 que pudieron ejercerlo.

En Ecuador en 1924 y Puerto Rico en 1929.

En México el 17, de octubre de 1953, durante el mandato del presidente Adolfo Ruiz Cortines, fue cuando las mujeres consiguieron ejercer su voto y postularse en puestos de elección.

Para este logro ocurrieron diversas disputas. En 1917, cuándo se redactó la Constitución mexicana, a las mujeres se les negaron los derechos políticos argumentando que no sentían la necesidad de participar en los asuntos públicos, a pesar de que en 1914 en las Adiciones al Plan de Guadalupe había quedado asentado que se aseguraría a todos los habitantes del país la efectividad y el pleno goce de sus derechos y la igualdad ante la ley.

En 1918, el Colegio Electoral no reconoció el triunfo a diputada de Hermila Galindo para un puesto en la diputación aunque había ganado la mayoría de los votos.

Entre 1923 y 1925 en Yucatán, San Luis Potosí y Chiapas se concedió por primera vez la igualdad política a las mujeres para votar y ser votadas; esto duró hasta que los gobernantes que las habían postulado salieron del poder.

35 años después, los constituyentes en la revolución decidieron que solamente las mujeres excepcionales podrían tener el derecho al sufragio debido a la incapacidad cívica de la mayoría de ellas, sin embargo, para los hombres analfabetas no era considerado esto debido a “razones de política”.

La Declaración de principios del Partido Nacional Revolucionario (PNR) a finales de 1929, estipulaba: “ayudará y estimulará paulatinamente el acceso de la mujer mexicana a las actividades de la vida cívica” pero esa introducción se retomó hasta el gobierno de Lázaro Cárdenas.

Se creó el Frente Único Pro Derechos de la Mujer (FUPDM) en el contexto del cardenismo; la mayoría de las afiliadas eran obreras pero había mujeres cualquier estrato social, profesiones y tendencias políticas. Todo por el deseo de conseguir el derecho al sufragio; también habían otras metas como la igualdad del salario.

El artículo 34 constitucional se restableció tomando en cuenta a las mujeres (1937) a través de una iniciativa presidencial. Se aprobó por la cámara de diputados y en septiembre de 1938 ya se había admitido por las Legislaturas de los Estados. El presidente recibía felicitaciones, las mujeres lo celebraban; todos lo daban por hecho. Así mismo temían el triunfo de gobiernos conservadores:

Los hombres decían: vienen las mujeres y nos van a hacer a un lado, ya con la fuerza política de ellas pues nos van a pegar muy duro y pues ya no vamos a poder hacer de las nuestras. (Soledad Orozco en Mujeres que se organizan 1992).

Las mujeres eran consideradas un peligro debido a las ideas conservadoras que pudieran tener arraigadas a pesar de estar llevando a cabo acciones revolucionarias como lo era luchar por sus derechos al voto, a la ciudadanía, al salario igualitario. Se tomaba como Referencia a España en 1933, cuando votaron por primera vez las mujeres y ganó el bando conservador.

El peligro más grande era que Manuel Ávila Camacho no llegara al poder puesto que las mujeres (de ideales católicos) preferirían probablemente otro tipo de gobierno; el de Almazán, de derecha conservadora que para entonces había demostrado inclinación a favor de los grupos femeninos.

El movimiento feminista que se había impuesto y casi lograba su cometido, quedó desintegrado al final del gobierno de Cárdenas.

A mediados de la década de los cuarenta, algunos organismos internacionales comenzaron a trabajar para que las mujeres de Estados Unidos alcanzaran el derecho al voto en un ambiente de libertad entre hombres y mujeres, hecho que influyó directa y positivamente en los cambios del país vecino, México.

El 17 de febrero de 1947, se publicó en el Diario Oficial la reforma al artículo 115 de la Constitución y de esta manera, en el gobierno de Miguel Alemán, México entraba al grupo de las naciones avanzadas y democráticas en donde las mujeres ya eran ciudadanas y tenían derecho al sufragio, si bien municipal y no federal.

Cuándo Ruiz Cortines llegó a la presidencia se mostró abierto a otorgar a las mujeres el voto, siempre y cuando se reforzaran sus valores tradicionales en torno a una “política femenina”.

En pleno 2019 se sigue limitando y negando en algunos países el voto a la mujer. La mayoría de estos países son musulmanes y monarquías absolutistas:

 

 

“La discriminación está en las actitudes familiares, en la cultura y la religión, pero también en el propio Estado. Todavía hay leyes que discriminan a las mujeres frente a los hombres. Cuando es el Estado el que discrimina, las mujeres por ley no tienen derecho a opinar, a decidir, a trabajar o a obtener justicia en pie de igualdad”. (Amnistía Internacional).

Lo que hace décadas era tomado como un peligro para el mundo de la política, ahora es un arma de los grupos de poder. En gran parte de los países la mayoría de votantes son mujeres y la izquierda, que se repuntaba por liberal, ahora está siendo desplazada por la derecha radical.

Hace dos años, el gobierno de Vladímir Putin “El hombre fuerte de Moscú” optó por enfatizar su propaganda hacia las mujeres para tener seguro su voto este año, ya que, de acuerdo con un sondeo realizado a mediados de febrero (2017) por la encuestadora estatal WZIOM, un 76% de las mujeres consultadas votaría por Putin, 14 % más que los hombres entrevistados.

Sin ir tan lejos, no está de más recordar cómo ganó la presidencia de México en el 2012 Enríque Peña Nieto, con su votación mayoritariamente compuesta de votantes femeninas.

Y en general ese año “En México, la participación de las mujeres de 18 a 29 años fue considerablemente mayor que la de los hombres en el mismo grupo de edad” estimó el Boletín elecciones 2012 del Instituto Federal Electoral.

 

 

Un sexenio después México sigue teniendo mayoría de votantes mujeres. Sin embargo, un artículo del portal Cultura Colectiva escrito por Vicente Rendón, afirma que las mujeres mexicanas son las que más votan y menos participación política tienen.

Un caso similar ocurre en Brasil donde según la encuesta Ibope, más de la mitad del electorado brasileño es femenino y serán ellas las que elijan si Jair Bolsonaro gobernará los próximos años.

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